La Cultura del Barrio: contra todo prejuicio y discriminación

En Villa Crespo, un grupo de pibes y pibas construyen una historia que derriba la historia mal contada de los skinheads.

Detrás de una lengua stone pintada sobre una pared de Villa Crespo, pibes del barrio sostienen algo único en el país: el primer lugar abierto por y para la cultura skinhead. No es que solo sea para “pelados”, a diario confluyen exponentes de casi todas las culturas callejeras. Se llama La Cultura del Barrio, y entre esas paredes acontecen muchas actividades que derrumban el ideario común y colectivo que pondera a estos grupos como nazis, violentos o discriminatorios.

“Somos muy horizontales, todo se decide entre todos, hay pluralidad”, explica uno de los tres miembros de LCDB que se prestan para esta nota. Tiene 24 años, y al igual que los otros dos, no quiere dar su nombre. La comitiva se completa con otro skinhead de 35 y otra de 26. El primero tiene un look más típico: cabeza rapada, chomba y tatuajes característicos. En los segundos, estas marcas se mezclan con rasgos más propios de un stone argento: flequillo, aros y remera rockera. No quieren dar sus nombres por razones que no terminan por quedar claras, pero que intentan definirlos como un grupo homogéneo, en donde la identidad individual no tiene importancia alguna. “Seremos diez, por ahí más, somos bastantes”, dicen.

Quienes hacen La Cultura Del Barrio se definen como skinheads antifascistas. También conocidos por las siglas en inglés S.H.A.R.P (Skin Head Against Racial Prejudice), algo así como skinheads en contra del racismo y los prejuicios. El más grande de los tres dice algo que es pilar fundamental para entender a este grupo: “nos encantaría decir nada más que skinhead, pero es imposible, tenemos que decir antirracista, antifascista. No existen skinheads fascistas, existen fachos. Es una contradicción de nacimiento, el skinhead nace en Inglaterra de la mezcla de Rude Boys jamaiquinos y los Mods ingleses. Catalogarte de nazi es absurdo.

Más allá de esta real concepción del skinhead, en Argentina como en otros países, existen quienes se dicen así siendo fascistas y nazis. Por el largo prontuario de estos, es que los skinheads antifascistas como los de LCDB tienen una tarea ardua por cambiar la imagen negativa que pesa sobre sus hombros. Entre un grupo y el otro se conocen, pero a los que construyen LCDB no les interesa tener relación, ni tampoco una contra. No les cabe la violencia o tener que combatir con quienes no los respeten, aunque están bien preparados por si ese momento pasa: “Tenemos claro cuáles son nuestros enemigos y cuál nuestro camino. Ellos tuvieron mucha presencia en la calle, no es que siempre fuimos pacifistas, hoy tampoco lo somos. Esto te lo digo un miércoles a la tarde, un viernes a la noche no sé.”

Sorteada la dificultad por entender al skinhead lejos del lugar social al que los medios de comunicación lo han condenando, cabe describir el universo de LCDB para hacer justicia por su historia social y deportiva, pluricultural y antifascista. “No es nada que ver a lo que nosotros pensábamos cuando lo construimos, cuando lo alquilamos, que era un espacio para amigos, hacer un asado y que toquen bandas que sean nuestras y listo”, recuerda quien parece de los tres, aunque no les guste, el más comprometido con la causa.

El “boca en boca” se les fue de las manos. Los recitales que se suceden en el lugar colman la capacidad que a ojo ellos mismos disponen. Por esa razón es que la dirección no se anuncia en cada uno de los “flyers” o avisos publicitarios. La primera vez para cualquiera que quiera acercarse a LCDB, tendrá que enviar un mail a la dirección que anuncian, y si todo está en orden recibirán la respuesta con las coordenadas precisas. Hoy en día con tanta comunicación, saben que no les queda mucho tiempo de clandestinidad, por eso están convencidos y apuntando a dar otro paso.

El bohemio caserón tiene los días contados, si todo sigue su curso la tarea de estos skinheads los llevará a otro lugar más amplio, más preparado para recibir a la creciente cantidad de personas que rompen los prejuicios y se permiten disfrutar de una tarde noche diferente. En LCDB no solo hay recitales punks, de OI! Music o Ska. También se practica boxeo, se organizan ferias, acontecen ciclos de cine, y está abierto a quien lleve una propuesta acorde a un club social y deportivo. “Abrirnos a todas las culturas callejeras. Nosotros tenemos este lugar para compartir. Somos pibes y pibas que le gusta mucho la música, la ropa, ciertos valores, la amistad”, se enorgullecen al repetir.

No todo es la música y tomar cerveza para estos skinheads. Incluso antes de darle vida a LCDB, ya se organizaban en jornadas representativas para su cultura e ideología. Aunque aclaran que no son un partido, se identifican con las políticas de izquierda. Entienden que solo de ese lado se existen los intereses de su clase. “La izquierda es la que mejor supo representar la calle, la derecha nunca te habló de la calle, la combate. Escabiarte una birra fuera del chino… Si te gusta estar fumando churro o tomando una birra en la esquina y sos facho, sos un tarado”, dice entre risas el más joven, el de 24. Y agrega: “Hay gente referente de la movida que se dice apolítico, en otros países lo veo bien quizás, pero en argentina es imposible”.

Para estos skinheads todas las culturas callejeras están ligadas a la cultura del trabajador, del obrero. Y mucho más que en otros estilos musicales, el skinhead aborda temáticas que describen los sentimientos y la vida de quienes para comer tiene que trabajar. Se manifiestan explícitamente enemigos de la policía, los periodistas, la burguesía y todo aquel que atente contra el obrero. Pero aunque hacen lo imposible por no escaparle a esta temática en cada una de sus canciones, el más grande de los tres skinhead prestados a esta entrevista, sacude con una idea que da cuenta de la diversidad y lo abiertos que están a otros culturas callejeras: “Homero de Viejas Locas es el himno del laburante. Lo acelerás un poquito y es Oi!”.

Desde esa óptica explicar qué es el Oi! music es más sencillo. El término describe canciones que contengan ese grito que popularizó el cantante de la banda británica Cockney Rejects, la historia manda que quienes adoptaron este estilo son como aquellos londinenses, skinheads. Es muy finito el límite con el punk rock, las temáticas que suelen abordar quienes practican este estilo van cercanas al fútbol, al obrero, la cerveza y todo lo concerniente a la clase trabajadora. Es así más fácil entender que mientras la charla avanzaba en distención, y se ahonda en temas más descontracturados, estos skinheads digan que los dos primeros discos de 2 Minutos son de Oi! Music, y así llegar si se quiere hasta Los Fabulosos Cadillacs.

Los skinheads de La Cultura Del Barrio no paran. Hace muchos años vienen organizando los recitales antifascistas del 24 de marzo, masivamente conocidos desde la frustrante experiencia del 2009, cuando la policía reprimió brutalmente a la gran cantidad de gente que se acercó al pasaje Discépolo, en pleno centro porteño. En aquella ocasión los medios masivos, principalmente TN y La Nación, se encargaron de reproducir el relato policial, contradiciendo lo que realmente pasó, y señalando a estos skinheads como los causales de los disturbios. No obstante, ellos siguieron organizando estas movidas, que más allá de la fecha en cuestión, tienden todas a celebrar un modo de vida lejos del fascismo, el odio y la discriminación.

La Cultura del Barrio ya les queda chico. Para el 13 de diciembre ya tienen armado los festejos por otro año de trabajo y organización, en el teatro Verdi de La Boca. Allí participaran muchas bandas referentes de esta cultura en crecimiento. Como en otras ocasiones confluirán pibes y pibas de diferentes culturas callejeras, barriales, para festejar y demostrar que la amistad, la diversidad y el respeto son posibles.