La Condena de Caín: «Estamos en una época muy opresiva»

La Condena de Caín cierra un año más que movido y prolífico, en el que tuvo varios shows importantes y editó su nuevo EP Una canción es un cuerpo. “Fue un año intenso”, rememora Matías Westerkamp, guitarrista de la banda y nos lleva al verano de resurrección en el que lograron salir adelante tras la inundación que sufrió su sala de ensayo a finales del año pasado.

“Pudimos salir adelante gracias al empuje de toda nuestra comunidad, nuestro público y amigos. En tiempos como los que corren, es una metáfora de que nadie se salva solo, nos reconforta y nos recarga de energía para seguir adelante haciendo canciones y tocando”.

Así llegó el nuevo EP Una canción es un cuerpo (“fue la condensación de esa energía y un poco por eso el título”), que fue presentado en The Roxy Live en el mes de agosto. El trabajo, que cuenta con canciones que fueron saliendo de a una, cuenta con grandes invitados como Piti Fernández (Las Pastillas del Abuelo), Ale Kurz, Lula Bertoldi y Nagual.

“Los invitados se eligieron solos”, admite Matías, mitad en broma y mitad en serio. “Cuando estábamos componiendo estas canciones, nos dimos cuenta de que tenían influencias de estos compañeros y compañeras de ruta de tantos años, entonces decidimos invitarlos a que participen para terminar de darle ese color que ya se nos había presentado al componerlas”. 

El álbum fue producido por Juan Pablo Alfieri, baterista de Todo Aparenta Normal, banda que los integrantes de La Condena de Caín se admiten como admiradores. “Juan es un artista total”, resume y trae el recuerdo de que en 2022 Alfieri se sumó a la batería un tiempo cuando ellos se quedaron sin ese integrante. “Ahí fue cuando afianzamos nuestra amistad y después nos propuso producirnos un disco, cosa que nos pareció buenísima. Así que allá fuimos a la aventura”.

Este viernes 14 de noviembre a las 20 llega la despedida del año en Club V (Av. Corrientes 5008, CABA) y las entradas se consiguen a través de Passline. “Decidimos cerrar el año en un lugar más chico, donde podamos estar más cerca de nuestro público y donde la centralidad del show seamos nosotros tocando cerca entre nosotros y con la audiencia. Queríamos que fuera un show sanguíneo desde el primer momento, de sentir el cuerpo”.

―La Condena de Caín tiene ya mucha historia. Fueron atravesando muchos cambios sociales, en la industria musical y en el rock en particular. ¿Cómo ven hoy la actualidad?

―Es una época muy opresiva donde, sobre todo, se está jugando mucho la salud mental gracias a la invasión de la tecnología en nuestras vidas. Por eso nosotros tratamos de ir por otra senda, la de la calidez humana, la del cuerpo, donde el error es humanidad y singularidad artística.