Mensaje en una piedra, de Natalia Natalia

Hay dos clases de perros, los que comúnmente denominamos “el mejor amigo del hombre” y los otros, “los mejores amigos del poder”. Sobre los primeros hay millones de cosas escritas, y aunque sobre los segundos también, nadie mejor que las bandas punks para dedicarles algún versito en conmemoración. Es que la existencia misma del Punk Rock está supeditada a la existencia de estos miserables asesinos. ¿Qué sería del punk sin ese blanco predilecto? Aunque muchos no compartan este postulado, me permito imaginar la historia del género más combativo de la historia del rock, sin su pestilente existencia, sin la policía. Procedo.

¿Qué carajo canta Wattie de los Exploited en su tema «Police shit»? Salvo por el estribillo más claro que el agua, donde los llama por su nombre y apellido, “Policía Mierda”, el resto de la letra nos tiene sin cuidado. Esta baladita es una oda al lanzamiento de ladrillos, bombas molotov, y todo lo que se nos ocurra. Jamás al mano a mano: estos cobardes siempre van de a muchos y armados.

El caso de Eskorbuto es más que contradictorio, la banda del País Vasco le dedicó una de sus mejores canciones aunque estén errados en el mensaje. Hay muchas maneras de divertirse con los de azul: pidiéndoles fuego, viéndolos tipear sus denuncias con sólo un dedo, o escupiéndolos en la cancha, por ejemplo. Aún así, el tema “Mucha Policía, poca diversión”, deja algo bien claro: los ratis son un error.

Invasión 88 es el mejor compilado punk de la historia de esta sucursal europea llamada Argentina. Muchas de las bandas más representativas de la escena de aquel entonces participaron en el disco, y como no podía ser de otra manera, en esta piedra fundacional del género tenemos dos composiciones para el brazo armado del Estado.  Attaque 77, en tiempos en que nadie podía discutir que tocaban punk rock, les dedica uno de los renglones más lucidos que la prosa antirati haya dado alguna vez: “En la tele dicen que son nuestros amigos, yo no sé por qué será. Mamá llora cada vez que voy a la cancha, y me dice, nene, cuidate nene, de la policía federal”. El cierre de la canción, hasta quizás superior: “Policía federal, la vergüenza nacional”.

¡Pero el Invasión 88 trae yapa! Por el mismo precio la banda Defensa y Justicia invita a la charla, la reflexión, al debate. “Allá vienen los ratis”, es una declaración de principios. Es la mejor prueba de esta obsesión punk por la policía.  ¿Para qué carajo Ciro Pertusi y Mariano Martínez hacen una banda paralela si hablan de lo mismo? Meten dos bandas en un compilado y en las dos le cantan a los perros del poder.

En los noventa, otro compilado del género, más de hardcore que de punk, lanzó al estrellato a unos muchachos de Valentín Alsina. 2 minutos hizo fondo blanco con el Mentes Abiertas, inmortalizando a un tal Carlos como vigilante. A este pedazo de mierda, hasta los propios compañeros de taquería le deben cantar ese estribillo de la san puta: “¡Ya no sos igual, ya no sos igual, sos un vigilante de la federal!” El Mosca y los suyos fueron responsables de otras grandes canciones con la misma temática como “Demasiado tarde”, por citar alguno, pero todavía no pudieron superar su obra cumbre. ¿Será 2 minutos la banda que más veces bardea a la yuta?

Hay mil canciones más que podrían llenar páginas y páginas, y así y todo alguno todavía seguiría sosteniendo que The Police es una banda de rock. No nos debe sorprender, Policías hay en todas partes. Por eso hacía falta dejar las cosas bien en claro. Y fue uno de los próceres del punk quién se encargo de no dejar dudas: todos son la misma mierda. Ricardo Manuel Espinosa nos dejó la consigna más importante que toda persona humana debe recordar: “Nunca seré policía, de provincia, ni de Capital”.

Ahora sí, imaginen al punk sin todas estas canciones.