Científicos del Palo: El refugio

En una casita bien al sur de Mar del Plata un grupo de amigos toma Fernet una noche fuera de temporada. Adentro el humo, afuera el viento; en estos barrios por más vueltas que demos estamos siempre cerca del mar, en eso estoy pensando. Uno se levanta a buscar hielo y cambia la música de un mp3 guerrero conectado a un equipo viejo, seguramente heredado. Se escucha una canción con corazón, alguien canta que en lo chiquitito está la vida y es como si hubieran prendido un fuego en medio de la noche fría.

—¿Qué es esto? Me animé a preguntar, jugando de visitante.
Científicos del Palo— Dijo alguien, como dando una buena noticia.

Mar del Plata es una ciudad de derecha. Como en toda la Argentina, los personajes ilustres que dan nombre a las principales calles, avenidas y parques del paraíso de la vacación peronista ocuparon el cargo de Intendente del Partido de General Pueyrredón y pertenecían, por supuesto, a la oligarquía conservadora: Fortunato de la Plaza, Félix Camet, Eduardo Peralta Ramos, la familia Martínez de Hoz y un largo etcétera. Aún así, en el siglo XXI la Intendencia de Carlos Arroyo -funcionario de la dictadura cívico-militar que participó de los alzamientos de los carapintadas- y las organizaciones de neonazis y fascistas contrastan demasiado con el sol que cae sobre los tejados de Punta Mogotes y las lanchitas amarillas del Puerto, pero muestran una continuidad histórica admirable.

Sin embargo, en Mar del Plata todavía hay casitas donde los amigos se abrazan y una canción te pega el corazón con curitas. Y por eso, en el nuevo disco de Científicos del Palo, Justicialista, José Pablo San Martín habla más de su ciudad que en toda su discografía. Porque es necesario dejar testimonio de que esto también es Mar del Plata: la de “Mar del Plátano” (gorilona y aburrida), la de “La Mula” (como último bastión de pertenencia en la selva de la calle Alem), la del “Marplatense” que va chocando turistas en la peatonal pero vuelve siempre a su barrio de pescadores y la del mar omnipresente de “Seré pescado”. Cuatro canciones -un tercio de Justicialista– está dedicado al mar y a la ciudad en una especie de te amo / te odio / dame más constante.

Si Mar del Plata es una de las temáticas en torno a las que gira el disco, la otra es la política. Desde Gorilophrenia (2010) en adelante a nadie le pueden quedar dudas: Científicos del Palo es una banda de rock, pero una banda de rock peronista y como tal no se anda con sutilezas. Más allá de la aplanadora musical que propone el equipo de San Martín en guitarra y voz, Carlos “Popete” Andere en bajo y Sebastián Quintanilla en batería (gana, gusta y golea) en los recitales pasa algo más: la satisfacción impagable de compartir los mismos enemigos. En estos tiempos, la alegría de que arriba y abajo del escenario exista un “nosotros” tácito pero real se percibe como una pequeña victoria. En el show del último sábado en Uniclub la victoria fue doble, porque además de presentar un nuevo disco en el que sus principios se reafirman desde el título, Científicos del Palo invitó al escenario a Ariel Sanzo de Pez, que hace un mes lanzó su última producción: Pelea al horror. El presente de ambos grupos tiene en común ese “bancar la posición”, por eso, la rabiosa “Ceilán” sumó épica al show con un guitarrista que dejó al público prendido fuego.

A lo largo de los años, a costa de trabajo, perseverancia y sobretodo buenas canciones, los Científicos del Palo fueron construyendo eso que hoy es tan útil y necesario: un refugio para el Apocalipsis.

 

Foto: Nicolás Petrone.