Las Manos de Filippi: Vienen por todo

Las cosas las dicen directas, sin medias tintas. Nada de confusiones o equívocos. Un tirón de orejas. Un pellizco para señalar una realidad que no siempre logra espacio en la prensa. Una patada en el culo al conformismo del rock. Un grito que libera la bronca por la injusticia y recuerda a los que no deben ser olvidados. En sus letras hay siempre nombres propios que son signo de una época. Carlos Saúl o Domingo Felipe fueron en los comienzos, cuando los primeros temas lograban difusión. Darío y Maxi, cuando se desataba el incendio y era indispensable la denuncia. Jorge Julio, Mariano y Luciano en la década ganada (?).

Las manos de Filippi presentó su último disco, Marginal y Popular (2014). Total incorrección política en Vórterix, la locación más correcta que el rock tiene en Buenos Aires.  Los invitados para abrir la noche fueron el dúo Fauna. Sus composiciones están atravesadas por la cumbia, el hip hop y un raggamuffing poco convincente y liviano.

Cuando la sala estuvo bien completa, los movimientos detrás del telón anunciaron el esperado comienzo. Y la explosión llegó con el mismo tema que abre el disco. “Van por el oro” hizo que la electricidad acumulada por la espera se descargara en un pogo extenso, generalizado y agresivo. Por momentos el sonido fue rockero, pesado, oscuro. Combinación exacta de poderosos riff de guitarra, con máquinas y samplers. Moderno, movilizador. En el instante siguiente fue ska furioso y protestón. El cabra en medio del escenario llevaba el look de un niño nerd: pantalones cortos, chomba abrochada hasta el cuello y gafas para sol. El resto de la banda también se vistió con elegancia provocadora, a la altura de lo que la ocasión pedía. La actitud fue propia de un estreno, se veía, se escuchaba la energía de las composiciones, que tuvieron en Vorterix su estreno en vivo.

Después de “Crisis Internacional” llegaron las primeras conocidas por todos. Así “Pajarito”, “Huelga general” o “La selección nacional” fueron interpretadas con la personalidad machacante de Marginal y Popular.  Invitados hubo, claro, ¿cómo no los iba a haber? La bella Valentina Cooke subió para rapear con sensualidad felina “Metete conmigo”. También fueron invitados —igual que en la grabación— Sergio Colombo (ex Los Cafres, Mimi Maura, Dancing Mood) en saxofón y el maestro trompetista Miguel Angel Tallarita (Indio Solari). Junto a ellos Charly Bardon y “Pecho” Anzoátegui ensamblaron una sección de vientos filosa, de rítmica bailable. La impecable ejecución de “Multivitamínico” y “Ratas”, le pusieron poderoso funk-rock a la noche.

Reivindicación de las luchas contra el poder, sobre melodías alegres y pegadizas. Ironías para quienes están en la escena rockera. Palabras terribles que no pueden ser cantadas con una sonrisa completa. Insurrección que la música presta para liberar –aunque sea por un rato– la opresión que llevamos con nosotros. “Gobierno” y “Mi familia es una masa” fueron las últimas canciones que cerraron la presentación del disco. También radicales y sin eufemismos que se mezclaron con las últimas del show. Fueron “Organización”, “Sr. Cobranza” y “Kristina”, los temas con que los acólitos enardecidos se inmolaron en el piso, haciendo que el espectáculo se complete. Público y artistas unidos por la energía de la música.

El cabra agradeció el agite, y el sudor fue el premio por la entrega al pogo y al festejo. ¡Vamos Las manos la puta que lo parió!, ¡Vamos Las manos la puta que lo parió! Como despedida, cientas de manos se levantaban para decir presente en la foto que desde el escenario la banda se sacó con sus fans. La presentación de Marginal y Popular  dejó electrizados a los que colmaron el viejo teatro, cantando y con ganas de más, fueron saliendo con lentitud a la avenida Lacroze.

 

FOTO: Ezequiel Bilbao